Wikiloc Ruta Collserola 18 L’àrrabassada Viaducte Can Ribes Font l’Arrabassada casino, hotel

El 15 de diciembre de 1899, el jefe de cocina, José Casanovas, ganó el premio de la medalla de oro en el tercer concurso culinario de la Agrupación Artística culinaria «La Modelo». El antiguo hotel fue completamente transformado para adaptarse a los nuevos edificios. Se instalaron todo tipo de comodidades, a las que se podía acceder a través de espectaculares escaleras, amplias terrazas y miradores que ofrecían vistas de la ciudad. Eran frecuentes los asaltos a los coches que la transitaban… incluso a los usuarios del tranvía!. La misma noche de la inauguración se presentaron las autoridades para clausurar el casino … aunque enseguida se solucionó el trámite para volverlo a abrir. En el exterior esperaban a los visitantes unos espectaculares jardines con esculturas,  pérgolas, glorietas y fuentes…y una terraza-mirador con quioscos de bebidas.

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Es una pena que se haya perdido algo así tan reciente, suerte que aún se pueden ver algunas fotos y grabaciones de cómo fue. Hay una zona en la que habían indigentes y no era cuestión de molestar. Lo que acabó con el Gran Casino de la Rabassada fue la prohibición expresa del juego, cómo hemos comentado, por parte de Primo de Rivera. Cuando parecía que gracias a la Exposición Mundial del 1929 empezaban a levantar cabeza, la crisis de los años posteriores provocaron el fin de la actividad por completo.

Era frecuentado por la aristocracia y la burguesía catalana, que acudían a disfrutar de su lujoso ambiente y sus magníficos jardines. El casino albergaba salones de baile, salas de juego y restaurantes de alta cocina, convirtiéndose en el epicentro de la vida social de la ciudad. Las instalaciones del Gran Casino sobrevivieron como hotel-restaurante y parque de atracciones, pero poco a poco fueron perdiendo clientela. Esto provocó el cierre progresivo de las instalaciones hasta que, en 1930, el restaurante cerró definitivamente. Durante un tiempo, los túneles de la montaña rusa se utilizaron como bodegas y almacenes. El caso del Casino de la Rabassada no solo se caracterizó por su exclusividad, también por su fugacidad.

Gala Fin de Año

En 1912 se empezó a perseguir en España a los juegos de azar y, por imposición gubernativa, el casino dejó de funcionar. Con ello dejaron de visitarlo jugadores locales, nacionales y extranjeros. La empresa le arrendó el complejo a Joan Meunier Morin, que se encargó de dirigirlo todo, menos el casino. Hacia la izquierda de la entrada principal, estaba el casino propiamente dicho, con un vestíbulo, guardarropía, servicios y dos salas de juego.

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Hoy en día, en la carretera de la Rabassada, aún quedan algunas ruinas entre la maleza de lo que antes fue uno de los lugares más exclusivos de Europa. Competía con el parque de atracciones del Tibidabo, abierto 10 años antes…y sobre todo con el novísimo Saturno Park…pero el parque de la Rabassada era el más grande de Cataluña y…disponía de casino!. La idea subyacente era situar dentro del club privado, el casino, a fin de capear la ley que impedía abrir salones de juego en los establecimientos públicos. Junto a él se iba a instalar un gran parque de atracciones que iba a dejar pequeño el del vecino parque del Tibidabo. Donde ahora no hay más que maleza y restos de algún muro, hace más de 110 años brilló con luz propia uno de los complejos de ocio más exclusivos de su tiempo.

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A principios del siglo XX, el casino comenzó a sufrir un declive gradual y, finalmente, fue abandonado en la década de 1930. En el año 1940 el complejo se derribó y hoy apenas quedan algunas señales de que algo así estuvo tan cerca de Barcelona. En la actualidad, la entrada al solar que ocupaba el recinto está prohibida por motivos de seguridad. Tanto los visitantes como los restos ubicados en el solar, que pertenecen a dos familias barcelonesas, están en riesgo. Durante la Guerra Civil, los túneles de las atracciones del Casino de la Rabassada fueron utilizados como refugio contra los bombardeos.

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Una vez finalizad, Primo de Rivera decretó nuevamente la prohibición del juego. Por culpa de la avería de un transformador de electricidad, los tranvías no pudieron hacer el traslado de muchos invitados al casino. Mas de 47 años nos avalan organizando eventos tanto en nuestra sala o en recintos como la Plaza de Toros o el Estadio Guillermo Amor. Aunque la entrada en la finca está prohibida salvo autorización,es muy frecuente la visita de curiosos y de «exploradores de lugares abandonados». Desafortunadamente, el Casino de la Rabassada comenzó a perder popularidad a medida que Barcelona se expandía y surgían nuevos lugares de entretenimiento.

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Su historia y su trágico destino lo convierten en un testimonio vivo de los eventos que tuvieron lugar durante la Guerra Civil Española. Además, su ubicación en la montaña de Collserola lo convierte en un lugar ideal para disfrutar de la naturaleza y las vistas panorámicas de la ciudad. Uno de los eventos más trágicos en la historia del Casino de la Rabassada ocurrió durante la Guerra Civil Española.

El sueño de Portolés

Se han llevado a cabo actos conmemorativos y se han erigido monumentos en honor a las víctimas de los fusilamientos. Además, se han realizado investigaciones históricas para documentar y difundir la historia del casino y su papel durante la Guerra Civil Española. El Casino de la Rabassada es un emblemático edificio ubicado en la montaña de Collserola, en Barcelona. A lo largo de los años, ha sido testigo de una rica historia y ha sufrido un trágico destino que ha dejado sus ruinas como un recordatorio de su pasado. En este artículo, exploraremos la historia del Casino de la Rabassada, su trágico destino y su estado actual.

  • El material y las instalaciones permanecieron intactos e inactivos hasta 1956,cuando se decidió su supresión definitiva.
  • El Casino de la Rabassada fue construido a finales del siglo XIX como un lugar de recreo para la alta sociedad barcelonesa.
  • “Había visto esos arcos desde la carretera y fuimos a verlo con mi familia, con otra pareja con niños”.
  • Las ruinas del edificio muestran signos evidentes de desgaste y vandalismo.

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A la derecha y por una galería se llegaba al restaurante y al salón-concierto, de donde salía una terraza y una galería que daban al belvedere o mirador. El Casino de la Rabassada, antaño símbolo de la gloria y esplendor barcelonés, es hoy una ruina teñida de inquietantes historias y leyendas sin respuesta. Se dice, incluso, que uno de los impresionantes salones estaba destinado al uso exclusivo del juego de la ruleta, donde muchos ganaron cantidades ingentes de dinero. Según cuenta la leyenda, existía una sala insonorizada pertrechada con una pistola para aquellos a los que abandonaba la diosa fortuna. Los casinos siempre se han relacionado con la cultura y la elegancia, además de la emoción de los juegos de azar. Sin embargo, la realidad del nuevo milenio ha traído consigo la pérdida de ciertos paradigmas sociales para instalar otros nuevos.

El Casino de La Rabassada fue un hotel-casino-parque de atracciones situado en la Carretera de La Rabassada dirección a St. Cugat. Construido en 1899 como hotel y ampliado en 1911 con la construcción del casino y una zona de atracciones. Esta ampliación fue una obra faraónica presupuestada con 2’5 millones de pesetas. Durante su época dorada, el Casino de la Rabassada se convirtió en uno de los lugares más exclusivos de Barcelona.

La inauguración del conjunto no fue todo lo lucida que se hubiera querido. Una gran parte de los invitados, ante el temor de problemas de aparcamiento, optaron por subir en uno de los cuatro tranvías alquilados a una empresa de Marsella. El futuro Casino de la Rabassada empezó en 1898 como Gran Hotel Restaurant, decorado por Edmon Lechavallier Chevignard. El lugar era popular entre la alta sociedad barcelonesa y los artistas y personalidades de la época. En septiembre de 1928, la dictadura de Miguel Primo de Rivera volvió a prohibir el juego, con lo cual aquella parte de Jardines de Recreo y Atracción, que era la mayor fuente de ingresos, tuvo que cerrar. Tuvo un pequeño renacer durante la Exposición Universal de 1929, como lugar de paseo, restaurante y hotel.

La línea fue estrechamente ligada a las vicisitudes del casino y pasó por momentos muy lánguidos y por varias suspensiones del servicio, dado el objetivo para el que servía. Para la inauguración se alquilaron 4 tranvías de Marsella que tuvieron que retornarse unos años más tarde, ya que eran poco aptos para el servicio que tenían que hacer. Se instauró de nuevo el servicio en régimen de alquiler para la compañía Las Tramways de Barcelone que asignó coches de la serie 200 y la línea salía de la plaza de Cataluña.

Algunos cronistas sostienen que, debido a la Exposición Internacional de 1929, el gobierno permitió la reapertura de la sala de juegos del antiguo casino. Una vez finalizada esta, el gobierno de Primo de Rivera volvió a prohibir el juego. Sin embargo, la prohibición del juego en España en 1912 provocó el declive del complejo lúdico. La sociedad que lo gestionaba quebró un año después y el complejo fue alquilado a Joan Meunier i Monin.

Además del Gran Casino de la Arrabassada abandonado, hay otro lugar curioso del que ya no queda nada, Saturno Park. Otra gran atracción que estuvo instalado en el Parque de la Ciutadella y que tuvo mucho éxito a principios del siglo XX. Si te gustan estas curiosidades sobre Barcelona, no dejes de visitar nuestro artículo. Si quieres mas información sobre estas instalaciones existe un libro dónde explica toda la historia. Canalejas, que debía dar la autorización para reanudar el juego después de que mi abuelo comprara el casino, fue asesinado en Madrid el día antes.

Parece mentira que algo que marcó una época apenas haya trascendido a nuestros días y que no se pueda apreciar nada de la majestuosidad que tuvo el Gran Casino de L’Arrabassada. Este complejo no solo era un casino, si no que también tenía un parque de atracciones, teatro y un restaurante con chefs que trajeron de Francia. El proyecto fue impulsado por la Sociedad Anónima La Rabassada, y encargado al arquitecto Andreu Aulet.

La Barcelona de antes

Los restos ubicados en el solar (por sucesión) han pasado a ser propiedad de dos familias barcelonesas. Si un extenso sudario verde cubre los escasos restos del difunto Casino, es porque en 1936 se apoderaron de él e instalaron en nuestra vivienda y en la parte inhabitada del antiguo Casino un cuartel de Carabineros. Lo dejaron tan destruido, tan maltrecho, que en 1940, para evitar accidentes, se tuvo que acabar de derribarlo. Aún no había nacido cuando inauguraron el Casino, pero en el año 1912 o 1913 estaba ya en La Rabassada donde vivía. Por consiguiente hubiese sido un poco difícil que no me hubiese enterado de la existencia del juego, aunque por referencias familiares.

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Finalizada la guerra no volvió a abrirse y sus instalaciones entraron en decadencia, siendo reutilizado gran parte del mobiliario, puertas, ventanas y elementos decorativos para la construcción de otras casas cercanas. La Rabassada disponía, en sus comienzos, de prestigiosos chefs franceses que cocinaban para sus reconocidos restaurantes. Además, contaba con deliciosos jardines desplegados en el entorno con un parque de atracciones propio y salones de concierto.

Muchos consideran que este evento marcó el comienzo del fin para el Casino de la Rabassada, ya que su imagen se vio irremediablemente manchada por la violencia y la represión. A lo largo de su historia, el Casino de la Rabassada fue escenario de numerosos eventos destacados. Desde conciertos y bailes de gala hasta exposiciones de arte y presentaciones teatrales, el casino albergó una amplia variedad de actividades culturales y sociales que dejaron una huella en la memoria colectiva de Barcelona.

Durante este período, la montaña de Collserola fue utilizada como lugar de fusilamiento por las fuerzas franquistas. Numerosos prisioneros políticos fueron ejecutados en la Rabassada, incluyendo a figuras destacadas de la política y la cultura catalana. El Casino de la Rabassada fue construido a finales del siglo XIX como un lugar de recreo para la alta sociedad barcelonesa. Su ubicación en la montaña de Collserola ofrecía unas vistas impresionantes de la ciudad y el mar, convirtiéndolo en un lugar muy popular para eventos sociales y actividades de ocio.

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