Ruinas del Casino de la Rabassada, viaje al lujoso pasado de BCN

En la actualidad sólo se ve una montaña de ruinas en medio de una atmósfera de misterio y de muchos muertos del pasado sin identidad. Con todo ello, para 1912 en medio de la dictadura de Primo de Rivera, el juego fue prohibido trayendo la ruina a este mundo de despilfarro. Al llegar la Guerra Civil el lugar fue usado como cuartel general y lugar de fusilamientos.

Aún se puede apreciar el estilo arquitectónico Art Noveau y se sigue viendo impresionante a la distancia. Sin embargo al acercarse algunos pasos, es evidente el paso del tiempo y las marcas de inactividad en el mismo en sus ventanas rotas y sus muros manchados y desgastados. Aprenda más sobre los mejores casinos que aún operan con la lista de los mejores Casino Resorts del mundo. El Casino se encuentra enclavado en una finca de 10,68 hectáreas, cuyos propietarios mantienen como reserva forestal.

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Abandono, falta de conservación e indiferencia que lo han convertido, como se puede ver en las imágenes, en una ruina. Des del Círculo por la Defensa del Patrimonio, organización que consiguió acceder a su interior, lamentan “ la desidia de los antiguos propietarios y los nuevos”. Son muchos los vecinos de Benicalap y de Valencia que piden que se conserve este emblema de la cultura y la historia de Valencia. En medio de la plena expansión de la ciudad, para 1899 se inauguró en Sant Cugat del Vallés, un hotel casino realmente majestuoso. Símbolo del lujo y de la bonanza económica de la Barcelona de este siglo, tenía grandes salones donde se hacían bailes y había mucha música y alegría.

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No, no se trata del plató de una película de terror, sino de las ruinas del Gran Casino de la Rabassada. Bautizado como Quinta de Nuestra señora de las Merceder, en alusión a Mercedes la mujer de Megía, pasó a conocerse con la denominación actual, Casino del Americano. De hecho, con este nombre aparece en documentos oficiales e incluso en el catálogo de patrimonio histórico del ayuntamiento de Valencia y con estado de protección. Tras su abandono ha sido tapiado y ocupado en varias ocasiones e incluso ha sufrido robos, expolio e incendios. El casino del Americano fue construido en el siglo XIX para una familia de indianos, siendo esta la única villa indiana de Valencia.

La vida del casino fue sin embargo corta a causa de las restricciones que las autoridades empezaron a imponer al juego, que fue definitivamente prohibido en 1923 al inicio de la dictadura de Primo de Rivera. Aunque el complejo tuvo un ligero repunte durante la Exposición Internacional de 1929, los tumultuosos años posteriores y la guerra civil certificaron el declive definitivo. En 1940 se inició el derribo y el saqueo de los elementos ornamentales con destino a las casas de la zona. La caída en desgracia del Casino de la Rabassada ha alimentado las elucubraciones y el misterio hasta el día de hoy.

El declive de este inmenso y lujoso complejo, está precedido por una serie de desgracias que sólo hicieron que alimentar las leyendas y misterios que corren sobre el casino. Dicen las malas lenguas, que el casino presenciaba a menudo los suicidios de grandes propietarios burgueses que se arruinaban con el juego. Incluso se decía que el Casino había habilitado dependencias porque los pobres desventurados se quitaran la vida.

Este casino de cinco estrellas abrió en 1972 dentro del Haludovo Palace Resort. Entre el cierre y la demolición, durante la Guerra Civil, el antiguo casino y hotel sirvió de refugio antiaéreo y almacén de armas. Por lo menos hasta hace una década, algunos sintecho vivían en la zona, como explico en 2015 en este diario la periodista y escritora Olga Merino. Lo único bueno de esta noticia es que hay una zona boscosa se salva de la destrucción, que visto la vorágine que se viene con la construcción en rústico gracias al nuevo decreto-pelotazo del Govern, es algo digno de admirar.

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Fue un gran acontecimiento social que contó con lo más florido del empresariado barcelonés, la política y el periodismo. Restaurantes de lujo y un parque de atracciones completaban la oferta lúdica. La estrella del parque era una montaña rusa de dos kilómetros con un túnel de 57 metros del que todavía se conservan algunos restos. La historia del casino comienza a finales del siglo XIX, cuando se erigió un hotel-restaurante en mitad de la naturaleza de una Collserola que la burguesía barcelonesa adoptó como nuevo edén. Las privilegiadas vistas del complejo lo convirtieron en muy popular entre las clases pudientes gracias a la mejora de las comunicaciones desde la ciudad de Barcelona. Esto es lo que atrajo en 1908 a un grupo de inversores franceses que compraron el hotel con el objetivo de ampliar sus instalaciones con un gran casino.

Por desgracia apenas quedan algunos vestigios de su presencia en la montaña de Collserola. Te contamos todo lo que hemos descubierto sobre el Casino abandonado de Barcelona. El que fuera alguna vez un imponente edificio fue construido en 1910 por el rey Carol I y en sus mejores épocas era frecuentado por europeos acaudalados que llenaban de glamur sus salas de juego.

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casino abandonado

Nacer como un rayo, subir como la espuma y caer en desgracia como un plomo en el agua en menos de lo que tarda en decirse alegría no es algo exclusivo de estos tiempos de tecnología y redes sociales. El auge y declive de modas y tendencias ha sido una constante a lo largo de la historia, y relatos como el que nos cuentan los restos del Casino de la Rabassada son el mejor ejemplo de ello. La propiedad de la finca y del Casino ha pasado, por sucesión, a dos familias catalanas, residentes en Barcelona, con quienes es posible contactar por medio de la administración del parque natural de Collserola. La montaña rusa Scenic Railway (diseñada por LaMarcus A. Thompson, inventor de la montaña rusa) discurría, en gran parte del trayecto, por largos túneles subterráneos, algunos de los cuales aún se conservan bastante bien, en concreto, tres. Dos tienen cuatro metros de ancho por cinco de altura y conservan la salida. El Casino consiguió un gran renombre como centro de juego de la ruleta, donde se perdieron grandes fortunas.

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Se desconoce cuántas personas decidieron terminar así después de haberse arruinado. El proyecto fue impulsado por la Sociedad Anónima La Rabassada, y encargado al arquitecto Andreu Aulet. Se iniciaron las obras a principios de 1911, con un presupuesto de 2,5 millones de pesetas, y el Gran Casino se inauguró el 15 de julio de aquel mismo año. Quería ser una referencia del lujo a nivel europeo, y para la inauguración se anunciaban «atracciones americanas» y una entrada a 0,50 pesetas. Un paseo por las ruinas del que fue el primer gran centro lúdico de Barcelona.

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También hay muchas personas que creían que el hotel servía a la vez de prostíbulo, donde los hombres burgueses satisfacían sus deseos. El casino fue frecuentado por personajes célebres de la sociedad catalana de principios del siglo XX, entre ellos, la famosísima asesina y supuesta vampira barcelonesa Enriqueta Martí. Con la ciudad de Barcelona en plena expansión como telón de fondo, las obras de un hotel casino de proporciones fastuosas dieron por finalizadas en el verano de 1899. San Cugat del Vallés fue la ubicación escogida para un lujoso edificio cuyos enormes salones eran destinados a los elegantes bailes de la alta sociedad catalana.

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Bien, decido desde cierta distancia hablar con los yonkis para hacerles saber que solo venimos a ver las ruinas y ya de paso preguntar si hay algo más por ahi. El conde compró todo el pueblo de Consonno en 1962 para crear una versión italiada de Las Vegas. Cuando comenzó el siglo XX, la ciudad de Asbury Park representaba al principal competidor de Atlantic City como el destino principal del estado de Nueva Jersey para Hoteles Casino. Los turistas apostaban en el Asbury Park Casino al sur del malecón, vestidos en sus mejores ropas mientras mascaban las “salt water taffies” una golosina local. Junto a brisa marina del mar negro se puede apreciar el esqueleto vacío de lo que en épocas de gloria fue el Casino Constanta en Romania.

¿Cómo llegar a las ruinas del Casino de la Rabassada?

Desde su nacimiento, el Casino de La Rabassada conformó un verdadero símbolo del lujo y la prosperidad económica de la Barcelona de principios del siglo XX. A las alturas de una majestuosa montaña de 1000 metros de altura sobre la costa de Camboya yace el abandonado Bokor Hotel and Casino. Este hermoso casino Francés colonial abrió en 1922 como un hotel de relajación y casino para la élite que querían escapar del calor de Phnom Penh. En sus mejores años, este lugar funcionó como el hotel más lujoso del país del sur este asiático. Con excelentes restaurantes, salones de baile y una gran sala de juegos, era un lugar majestuoso.

En su nueva casa en Mississipp, este barco funcionó como el Cotton Club Riverboat Casino desde Diciembre de 1993. Por solo dos años, los apostadores se juntaban a bordo en el casino para jugar mientras navegaban por el río. El barco luego se movió a la orilla de un lago en Mississippi para convertirse en el Jubilation Casino. Se invirtió casi un millón y medio de dólares para remodelar el barco, sin embargo no le fue muy bien a esta empresa y tuvo que cerrar en el año 95.

  • Lo que acabó con el Gran Casino de la Rabassada fue la prohibición expresa del juego, cómo hemos comentado, por parte de Primo de Rivera.
  • Existía también un bar y un restaurante para uso exclusivo de los socios extranjeros.
  • El casino fue frecuentado por personajes célebres de la sociedad catalana de principios del siglo XX, entre ellos, la famosísima asesina y supuesta vampira barcelonesa Enriqueta Martí.
  • Hoy, un siglo después, todo está reducido a unas ruinas prácticamente fagocitadas por la maleza y que parecen más el escenario de una película de terror que lo que fue en realidad, el gran casino de la Arrabassada.
  • Los casinos siempre se han relacionado con la cultura y la elegancia, además de la emoción de los juegos de azar.

Las misteriosas ruinas del Casino de la Rabassada

Una de sus enormes habitaciones era una sala de juego exclusiva para jugar a la ruleta. Allí muchos ganaron grandes cantidades y otros perdieron su fortuna. Dice la leyenda que el Casino contaba con una cámara insonorizada con una pistola para facilitarle a los arruinados desesperados que se quitaran la vida. Entre ellos la que la leyenda asegura que era una sala que los gestores del casino ponían a disposición de quienes decidían quitarse discretamente la vida tras perder su fortuna y no enfrentarse así a la vergüenza familiar y social. No obstante, en su dilatada historia en manos públicas sí ha habido alguna tentativa de compra que no se llevó a cabo.

Finalizada la guerra no volvió a abrirse y sus instalaciones entraron en decadencia, siendo reutilizado gran parte del mobiliario, puertas, ventanas y elementos decorativos para la construcción de otras casas cercanas. Al respecto, se cuenta una historia que algunos la catalogan de leyenda urbana y otros de real. Parece ser que el casino tenía, a disposición de sus clientes, una pequeña habitación para que, con la mayor discreción del mundo, pudieran acabar con su vida.

La entrada principal estaba flanqueada por una gran reja, con dos taquillas a los lados. A la derecha y por una galería se llegaba al restaurante y al salón-concierto, de donde salía una terraza y una galería que daban al belvedere o mirador. Pocas ruinas aquí, unos escalones un poco más allà, los restos de una habitación un poco más arriba…

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