La situación topográfica, desde el punto de vista pintoresco y sano, no tiene rival en Europa”. Tras la puerta se extienden 10,68 hectáreas de terreno que sus propietarios mantienen como reserva forestal. El juego, a pesar del estar relacionado con el glamur del que ya hemos hablado, no dejaba de ser algo que se movía fuera de la ley y dependía de los sobornos a las autoridades para poder funcionar. Al año de su apertura, en junio de 1912, el Congreso de los Diputados, con el presidente José Canalejas al frente, votó a favor de su prohibición oficial, lo que supuso un golpe mortal al casino, que tuvo que cesar en sus actividades. Según explican, esa burguesía era una clase social emergente (a lo que hoy en día llamaríamos “nuevos ricos”), que disponía de un gran poder económico, pero que tenía que posicionarse socialmente con relación a la antigua nobleza. El origen etimológico de la palabra casino lo encontramos en la lengua italiana.
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Y el segundo, el estado tan precario en el que se encuentran, medio absorbidas por la maleza. El casino de la Rabassada | Si vas de Barcelona a Sant Cugat del Vallès por la carretera BP-1417, un poco más adelante del desvío hacia la ermita de Sant Medir, encontrarás unas ruinas a pie de carretera que te llamarán la atención por dos motivos. Hay testimonios de gente que ha caminado entre sus ruinas, algo que ahora mismo no está permitido y al parecer es notablemente peligroso por el riesgo de que algunos de esos escasos vestigios se venga abajo. Webs centradas en la memoria de la ciudad han dedicado reportajes muy completos a aquel establecimiento. Destaca el de Barcelona Memory, un vídeo que repasa en detalle la corta historia del negocio.
GRAN HOTEL RESTAURANT
San Cugat del Vallés fue la ubicación escogida para un lujoso edificio cuyos enormes salones eran destinados a los elegantes bailes de la alta sociedad catalana. Desde su nacimiento, el Casino de La Rabassada conformó un verdadero símbolo del lujo y la prosperidad económica de la Barcelona de principios del siglo XX. El año 1899, en pleno auge de la zona de Collserola y Tibidabo, se decidió construir un gran hotel muy lujoso, con una amplia oferta de ocio y unas vistas magníficas de la ciudad de Barcelona. A principios del siglo XX, el hotel – restaurando ya era un punto de referencia y encuentro de la burguesía europea.
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Hoy sólo quedan en pie los restos del mirador, los taludes y túneles del Scenic Railway. En lo que fue la caseta del transformador, se conserva el muro de cinco metros cubierto de ladrillos y estucado a modo de sillares acolchados, rematado por una cara femenina esculpida que hace de ménsula y sostiene lo que fue un balcón mirador. Más allá, se abre un camino abrupto que conduce a algunas habitaciones medio destruidas y también a alguna que otra leyenda. A pesar de sufrir un pequeño resurgimiento durante la exposición Internacional de Barcelona, el Casino ya había perdido parte de su renombre debido a la persecución de los juegos de azar a partir del 1912.
Era frecuentado por la aristocracia y la burguesía catalana, que acudían a disfrutar de su lujoso ambiente y sus magníficos jardines. El casino albergaba salones de baile, salas de juego y restaurantes de alta cocina, convirtiéndose en el epicentro de la vida social de la ciudad. Solo había salones, comedores y reservados, como era habitual en los restaurantes de la época. Además de nuestra vivienda particular, también había habitaciones, ya que en 1896 o 1898 parte del complejo se alquiló como hotel-restaurante. Así se mantuvo hasta que mi familia lo cerró como finca de recreo en 1930.
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Construido en 1899 como hotel y ampliado en 1911 con la construcción del casino y una zona de atracciones. Esta ampliación fue una obra faraónica presupuestada con 2’5 millones de pesetas. Durante su época dorada, el Casino de la Rabassada se convirtió en uno de los lugares más exclusivos de Barcelona.
BARCELONA STYLE
A poco más de cincuenta metros de estos túneles, y en dirección hacia Barcelona, se encuentra un lago que supuestamente se situaba bajo la montaña rusa. La montaña rusa Scenic Railway (diseñada por LaMarcus A. Thompson, inventor de la montaña rusa) discurría, en gran parte del trayecto, por largos túneles subterráneos, algunos de los cuales aún se conservan bastante bien, en concreto, tres. Dos tienen cuatro metros de ancho por cinco de altura y conservan la salida.

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Si viajáis por la carretera de la iglesia entre Sant Cugat del Vallès y Barcelona, encontraréis unas ruinas polsoses que sacan la cabeza entre la vegetación. Parets, balcons, y algún túnel de piedra, abandonados al pie de la carretera. No, no se trata del plató de una película de terror, sino de las ruinas del Gran Casino de la Rabassada. Esta web utiliza Google Analytics para recopilar información anónima tal como el número de visitantes del sitio, o las páginas más populares.
Los fusilamientos en la Rabassada dejaron una profunda marca en la historia de Barcelona. El casino, que ya estaba en declive, quedó asociado con la tragedia y el sufrimiento. Muchos consideran que este evento marcó el comienzo del fin para el Casino de la Rabassada, ya que su imagen se vio irremediablemente manchada por la violencia y la represión. A lo largo de su historia, el Casino de la Rabassada fue escenario de numerosos eventos destacados.
Su declive comenzó a perfilarse en 1912 cuando el gobernador prohibió el juego, lo que provocó la quiebra de la sociedad al cabo de un año. El complejo siguió funcionando como hotel, restaurante y parque de atracciones. Entonces el edificio se fue deteriorando y durante la guerra civil española se utilizó primero, como refugio contra los bombardeos y después como cuartel. Con la ciudad de Barcelona en plena expansión como telón de fondo, las obras de un hotel casino de proporciones fastuosas dieron por finalizadas en el verano de 1899.
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Con ello dejaron de visitarlo jugadores locales, nacionales y extranjeros. La empresa le arrendó el complejo a Joan Meunier Morin, que se encargó de dirigirlo todo, menos el casino. Se organizó un servicio de coches que, desde la calle del Portal de Ángel, llevaba a los clientes hasta el Casino. El casino se convirtió en un lugar emblemático y referencia del lujo barcelonés, en un momento de expansión económica de la ciudad.
- Otras se centran en la doble finalidad secreta del casino como prostíbulo en el que los hombres ricos de Barcelona acudían a satisfacer sus deseos.
- En 1899 empezó la andadura del hotel que fue preludio del centro de juego.
- El auge y declive de modas y tendencias ha sido una constante a lo largo de la historia, y relatos como el que nos cuentan los restos del Casino de la Rabassada son el mejor ejemplo de ello.
- Todo estaba preparado para el éxito, pero el 30 de mayo del 1912, el presidente del Gobierno, José Canalejas, decretó la prohibición del juego.
- A pesar de su trágico destino, el Casino de la Rabassada sigue siendo un símbolo importante de la historia de Barcelona.
Prohibición de entrada
Cuando se inauguró se convirtió en uno de los espacios más emblemáticos de la Barcelona de principios del siglo XX. La caída en desgracia del Casino de la Rabassada ha alimentado las elucubraciones y el misterio hasta el día de hoy. Muchas de las teorías tienen su sustrato en los numerosos suicidios que escondían las paredes silenciosas del local. Otras se centran en la doble finalidad secreta del casino como prostíbulo en el que los hombres ricos de Barcelona acudían a satisfacer sus deseos. No faltan tampoco las voces que apuntan a las inquietantes visitas que recibía el edificio, como la conocida asesina y supuesta vampira barcelonesa Enriqueta Martí.
Leonard escribió un artículo sobre el Casino de la Rabassada en el que comentaba que el casino había sido reabierto con ocasión de la Exposición Universal de 1929. El artículo fue rebatido en el mismo diario el viernes 12 de noviembre en su página 5, por la nieta del Sr. La inauguración fue un evento exclusivo, al que asistieron unos trescientos invitados. Al respecto, se cuenta una historia que algunos la catalogan de leyenda urbana y otros de real. Parece ser que el casino tenía, a disposición de sus clientes, una pequeña habitación para que, con la mayor discreción del mundo, pudieran acabar con su vida. Se desconoce cuántas personas decidieron terminar así después de haberse arruinado.
El discurso inaugural lo presidió el entonces alcalde de Sant Cugat, Martí Rodó. Todo estaba preparado para el éxito, pero el 30 de mayo del 1912, el presidente del Gobierno, José Canalejas, decretó la prohibición del juego. Situado dentro de los límites de Sant Cugat del Vallés, en 1898 abría Gran Hotel Restaurant de la Rabassada, una de las joyas arquitectónicas más espectaculares de la época. Decorado por Edmon Lechavallier Chevignard, rápidamente se convirtió en lugar de encuentro de la clase alta catalana, pero también acudían allí artistas e incluso famosos que pasaban por Barcelona. Desde entonces, los recuerdos y el misterio planen sobre estas ruinas solitarias perdidas por la montaña, testigo del qué un golpe había sido la joya de Barcelona.
Tanto los visitantes como los restos ubicados en el solar, que pertenecen a dos familias barcelonesas, están en riesgo. Durante la Guerra Civil, los túneles de las atracciones del Casino de la Rabassada fueron utilizados como refugio contra los bombardeos. Desafortunadamente, la avería de un transformador de electricidad impidió que los tranvías llegaran al casino. La prensa de la época criticó duramente al casino y a la empresa A.E.G., fabricante del transformador. El futuro Casino de la Rabassada empezó en 1898 como Gran Hotel Restaurant, decorado por Edmon Lechavallier Chevignard. El lugar era popular entre la alta sociedad barcelonesa y los artistas y personalidades de la época.
A pesar de su trágico destino, el Casino de la Rabassada sigue siendo un símbolo importante de la historia de Barcelona. Sus ruinas son un recordatorio tangible de los eventos que tuvieron lugar en la montaña de Collserola durante la Guerra Civil Española. Además, el casino también representa una época pasada de esplendor y elegancia en la ciudad. El Casino de la Rabassada es un emblemático edificio ubicado en la montaña de Collserola, en Barcelona. A lo largo de los años, ha sido testigo de una rica historia y ha sufrido un trágico destino que ha dejado sus ruinas como un recordatorio de su pasado. En este artículo, exploraremos la historia del Casino de la Rabassada, su trágico destino y su estado actual.
El mayor salón de juegos de la ciudad (con hotel, atracciones…) se construyó hace más de un siglo sobre Collserola, pero hoy ya apenas quedan algunos restos. Fue utilizado provisionalmente como cuartel de carabineros (sept 1938). Y refugio durante los bombardeos sobre Barcelona… y también fue testigo de algún fusilamiento clandestino como el del periodista Josep María Planes i Martí. En una de las salas del antiguo restaurante se celebró el banquete de despedida a las Brigadas Internacionales. Competía con el parque de atracciones del Tibidabo, abierto 10 años antes…y sobre todo con el novísimo Saturno Park…pero el parque de la Rabassada era el más grande de Cataluña y…disponía de casino!.
Entre ellos destaca el increíble parque de atracciones que dinamizó todavía más la zona. Por eso, entrado ya el nuevo siglo, sus responsables decidieron hacer una renovación completa. Así es como se encuentra uno de los principales símbolos de la burguesía catalana de finales del siglo XIX y principios del XX. Collserola hace más de un siglo que es testigo de uno de los espacios arquitectónicos más emblemáticos y lujosos de Europa. Esta exposición nos muestra los detalles y las curiosidades de aquel efímero proyecto, que tuvo resonancia internacional y que reunió a las élites aristocráticas barcelonesas, españolas y europeas en un espacio de diversión y lujo. “Establecimiento de primer orden, a 400 metros sobre el nivel del mar y rodeado de frondosos bosques.
“Había visto esos arcos desde la carretera y fuimos a verlo con mi familia, con otra pareja con niños”. Se fueron a los restos del casino que Comas Llaberia había fotografiado. En los últimos años, ha habido un esfuerzo por parte de las autoridades y la sociedad civil para preservar la memoria del Casino de la Rabassada y su trágico destino. Se han llevado a cabo actos conmemorativos y se han erigido monumentos en honor a las víctimas de los fusilamientos. Además, se han realizado investigaciones históricas para documentar y difundir la historia del casino y su papel durante la Guerra Civil Española.
En los últimos años, la industria del juego ha dado un salto al entorno web para amoldarse a los nuevos tiempos y a las tendencias del iGaming online, de modo que las sensaciones del juego físico puedan vivirse también desde la comodidad de tu casa. Sin embargo, existen ciertas experiencias que el juego online todavía no ha conseguido emular, como la suculenta gastronomía que se suele servir en los restaurantes de los casinos. Las ruinas son los restos de lo que me tomo la libertad en llamar “prototipo de un Eurovegas de principios del siglo XX”, y que no es otra cosa que el Gran Casino de la Rabassada. A lo largo de los años, y a medida que he ido pasando junto a esas ruinas, cada vez me he sentido más atraída por ellas y por ese halo de misterio que transmiten. Hizo la tesis en 1988, con más de 40 años, cuando ya llevaba años dando clases de dibujo. Uno de los trabajos que le correspondió completar como doctoranda fue un proyecto fotográfico.
Hoy en día, en la carretera de la Rabassada, aún quedan algunas ruinas entre la maleza de lo que antes fue uno de los lugares más exclusivos de Europa. La empresa quebró al no poder pagar las obras del tranvía y el estado se hizo cargo de la línea. Se puso a pública subasta todo el complejo que compraron los franceses Louis Ponet y Jean Meunier. Donde ahora no hay más que maleza y restos de algún muro, hace más de 110 años brilló con luz propia uno de los complejos de ocio más exclusivos de su tiempo. La propiedad de la finca y del Casino ha pasado, por sucesión, a dos familias catalanas, residentes en Barcelona, con quienes es posible contactar por medio de la administración del parque natural de Collserola. A lo largo del tiempo se usaron para hacer pasar las vagonetas y guardarlas y más tarde como bodegas y almacenes.