Las ruinas del Gran Casino de la Rabassada en Barcelona: las fotos de Francesca Portolés

Esto es lo que atrajo en 1908 a un grupo de inversores franceses que compraron el hotel con el objetivo de ampliar sus instalaciones con un gran casino. El Casino de La Rabassada fue un hotel-casino-parque de atracciones situado en la Carretera de La Rabassada dirección a St. Cugat. Construido en 1899 como hotel y ampliado en 1911 con la construcción del casino y una zona de atracciones. Esta ampliación fue una obra faraónica presupuestada con 2’5 millones de pesetas. Hoy día sólo quedan en pie restos de paredes y columnas,algunas habitaciones medio destruidas,esculturas escondidas entre la vegetación,entradas y túneles,fosas cerradas,arcos,fuentes,fragmentos enteros de escalinatas y otros pequeños rincones. Las instalaciones del Gran Casino sobrevivieron como hotel-restaurante y parque de atracciones, pero poco a poco fueron perdiendo clientela.

Se trata de ir por la carretera de la Rabassada desde Barcelona en dirección al Tibidabo y, en la desviación hacia el parque de atracciones, seguir en dirección Sant Cugat. Un kilómetro y medio después, lo que queda de la puerta principal se aparece a la derecha. Así es como se encuentra uno de los principales símbolos de la burguesía catalana de finales del siglo XIX y principios del XX. Fue el símbolo del lujo de la Barcelona de principios del siglo XX, pero su vida fue efímera. Hoy, un siglo después, todo está reducido a unas ruinas prácticamente fagocitadas por la maleza y que parecen más el escenario de una película de terror que lo que fue en realidad, el gran casino de la Arrabassada.

Eventos

Este majestuoso casino fue el símbolo del lujo de una ciudad en plena expansión económica. Con la ciudad de Barcelona en plena expansión como telón de fondo, las obras de un hotel casino de proporciones fastuosas dieron por finalizadas en el verano de 1899. San Cugat del Vallés fue la ubicación escogida para un lujoso edificio cuyos enormes salones eran destinados a los elegantes bailes de la alta sociedad catalana. Desde su nacimiento, el Casino de La Rabassada conformó un verdadero símbolo del lujo y la prosperidad económica de la Barcelona de principios del siglo XX.

GRAN HOTEL RESTAURANT

Tal y como, creo recordar, lo relata William Shakespeare en su comedia “Mucho ruido y pocas nueces” (Much ado about nothing). Las ruinas son los restos de lo que me tomo la libertad en llamar “prototipo de un Eurovegas de principios del siglo XX”, y que no es otra cosa que el Gran Casino de la Rabassada. A lo largo de los años, y a medida que he ido pasando junto a esas ruinas, cada vez me he sentido más atraída por ellas y por ese halo de misterio que transmiten. En los últimos años, ha habido un esfuerzo por parte de las autoridades y la sociedad civil para preservar la memoria del Casino de la Rabassada y su trágico destino. Se han llevado a cabo actos conmemorativos y se han erigido monumentos en honor a las víctimas de los fusilamientos.

Del lujo a la ruina en Collserola

Incluso se creó una línea de tranvía que viajaba allí desde Barcelona. A pesar de su trágico destino, el Casino de la Rabassada sigue siendo un símbolo importante de la historia de Barcelona. Sus ruinas son un recordatorio tangible de los eventos que tuvieron lugar en la montaña de Collserola durante la Guerra Civil Española. Además, el casino también representa una época pasada de esplendor y elegancia en la ciudad. Sin embargo, la prohibición del juego en España en 1912 provocó el declive del complejo lúdico. La sociedad que lo gestionaba quebró un año después y el complejo fue alquilado a Joan Meunier i Monin.

Historias de la historia de Barcelona

casino rabassada

Ubicado en la Sierra de Collserola, estos muros, hoy comidos por el tiempo y el abandono, acogieron a principios del siglo pasado a la flor y nata de la burguesía catalana. Hotel, restaurante y parque de atracciones completaban la oferta de una obra faraónica que contó con un presupuesto de 2,5 millones de pesetas, una cantidad económica insólita para la época. Durante su época dorada, el Casino de la Rabassada se convirtió en uno de los lugares más exclusivos de Barcelona. Era frecuentado por la aristocracia y la burguesía catalana, que acudían a disfrutar de su lujoso ambiente y sus magníficos jardines. El casino albergaba salones de baile, salas de juego y restaurantes de alta cocina, convirtiéndose en el epicentro de la vida social de la ciudad. Los jugadores llegaban en funicular o con los automóviles de la misma sociedad del hotel que salían del centro de Barcelona.

Manteniendo parte de la estructura, construyeron grandes miradores, escaleras majestuosas y equiparon el hotel con un jardín botánico con ejemplares exóticos de la India y China, y un tremendo casino acompañado. Incluso se construyó una montaña rusa de 2km y 25 metros de desnivel y algunos túneles. La caída en desgracia del Casino de la Rabassada ha alimentado las elucubraciones y el misterio hasta el día de hoy. Muchas de las teorías tienen su sustrato en los numerosos suicidios que escondían las paredes silenciosas del local.

El futuro Casino de la Rabassada empezó en 1898 como Gran Hotel Restaurant, decorado por Edmon Lechavallier Chevignard. El lugar era popular entre la alta sociedad barcelonesa y los artistas y personalidades de la época. Al respecto, se cuenta una historia que algunos la catalogan de leyenda urbana y otros de real. Parece ser que el casino tenía, a disposición de sus clientes, una pequeña habitación para que, con la mayor discreción del mundo, pudieran acabar con su vida. Se desconoce cuántas personas decidieron terminar así después de haberse arruinado.

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A lo largo de su historia, el Casino de la Rabassada fue escenario de numerosos eventos destacados. Desde conciertos y bailes de gala hasta exposiciones de arte y presentaciones teatrales, el casino albergó una amplia variedad de actividades culturales y sociales que dejaron una huella en la memoria colectiva de Barcelona. Desafortunadamente, el Casino de la Rabassada comenzó a perder popularidad a medida que Barcelona se expandía y surgían nuevos lugares de entretenimiento.

  • La prensa de la época criticó duramente al casino y a la empresa A.E.G., fabricante del transformador.
  • La urbanización de la montaña del Tibidabo diez años antes y la inauguración del complejo del Gran Casino en 1911 ofrecieron a la clase burguesa un lugar de diversión a pocos minutos de la ciudad.
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  • Los visitantes pueden explorar el lugar y disfrutar de las vistas panorámicas que ofrece de Barcelona y el mar.

Hotel y casino

En los últimos años, la industria del juego ha dado un salto al entorno web para amoldarse a los nuevos tiempos y a las tendencias del iGaming online, de modo que las sensaciones del juego físico puedan vivirse también desde la comodidad de tu casa. Sin embargo, existen ciertas experiencias que el juego online todavía no ha conseguido emular, como la suculenta gastronomía que se suele servir en los restaurantes de los casinos. Los jugadores llegaban en su propio vehículo,en funicular o con los automóviles que el propio casino proporcionaba y que salían sin interrupción desde 09.00 a 22.00 desde Pl. En 1911 se inauguró la línea de tranvía de La Rabassada que tenía su inicio en Av. República Argentina y que estuvo en servicio hasta finales de 1938.

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El auge y declive de modas y tendencias ha sido una constante a lo largo de la historia, y relatos como el que nos cuentan los restos del Casino de la Rabassada son el mejor ejemplo de ello. El recinto se abrió el 15 de julio de 1911 con una inauguración apoteósica. A la recepción acudió la flor y nata de la burguesía barcelonesa y extranjera. El discurso inaugural lo presidió el entonces alcalde de Sant Cugat, Martí Rodó.

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Además de nuestra vivienda particular, también había habitaciones, ya que en 1896 o 1898 parte del complejo se alquiló como hotel-restaurante. Así se mantuvo hasta que mi familia lo cerró como finca de recreo en 1930. El juego en el Casino de la Rabassada duró solo un par de años, de 1911 a 1913. Las voces de los croupiers que aún se escuchan en los bosques son solo un eco.

Entonces el edificio se fue deteriorando y durante la guerra civil española se utilizó primero, como refugio contra los bombardeos y después como cuartel. Su declive comenzó a perfilarse en 1912 cuando el gobernador prohibió el juego, lo que provocó la quiebra de la sociedad al cabo de un año. El complejo siguió funcionando como hotel, restaurante y parque de atracciones.

Y refugio durante los bombardeos sobre Barcelona…  y también fue testigo de algún fusilamiento clandestino como el del periodista Josep María Planes i Martí. En una de las salas del antiguo restaurante se celebró el banquete de despedida a las Brigadas Internacionales. A lo largo del tiempo se usaron para hacer pasar las vagonetas y guardarlas y más tarde como bodegas y almacenes.

Ruinas del Casino de la Rabassada: historia y estado actual

A pesar de ello, todavía conserva parte de su antigua grandeza y sigue siendo un lugar de interés para los amantes de la historia y la arquitectura. Los fusilamientos en la Rabassada dejaron una profunda marca en la historia de Barcelona. El casino, que ya estaba en declive, quedó asociado con la tragedia y el sufrimiento. Muchos consideran que este evento marcó el comienzo del fin para el Casino de la Rabassada, ya que su imagen se vio irremediablemente manchada por la violencia y la represión. Si quieres mas información sobre estas instalaciones existe un libro dónde explica toda la historia. Hay testimonios de gente que ha caminado entre sus ruinas, algo que ahora mismo no está permitido y al parecer es notablemente peligroso por el riesgo de que algunos de esos escasos vestigios se venga abajo.

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La principal característica de la obra es que fue hecha a consciencia, tal y como demuestran los restos que, aun hoy en día, todavía se conservan a pesar del abandono, el vandalismo y los efectos de la propia naturaleza. Evidentemente no es la exposición del Titánic, pero permite hacerte una idea, a través de diferentes fotografías de la época y textos explicativos que las acompañan, de lo que supuso semejante construcción en medio del paraje de Collserola. Siempre había querido saber más sobre la historia de esas ruinas y, gracias a una exposición temporal sobre el tema en el Museu de Sant Cugat, he visto cumplido mi deseo. Después de décadas de abandono, el Casino de la Rabassada se encuentra en un estado avanzado de deterioro. Las ruinas del edificio muestran signos evidentes de desgaste y vandalismo.

Los edificios del casino estaban distribuidos a lo largo de la carretera. La entrada principal estaba flanqueada por una gran reja, con dos taquillas a los lados. A la derecha y por una galería se llegaba al restaurante y al salón-concierto, de donde salía una terraza y una galería que daban al belvedere o mirador. Nacer como un rayo, subir como la espuma y caer en desgracia como un plomo en el agua en menos de lo que tarda en decirse alegría no es algo exclusivo de estos tiempos de tecnología y redes sociales.

¿Cómo llegar a las ruinas del Casino de la Rabassada?

En este artículo, exploraremos la historia del Casino de la Rabassada, su trágico destino y su estado actual. Solo quedaron en pie restos de paredes, columnas, esculturas, túneles, fragmentos de escalinatas y otros pequeños rincones. La nieta de Meunier, que se identificó como Isabel Meunier, afirmó que su abuelo había comprado el complejo en 1919 y que lo había convertido en un parque de atracciones. Según ella, el casino nunca se había reabierto y que los túneles de la montaña rusa nunca se habían utilizado como bodegas ni almacenes.

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