En 1911 se inauguró la línea de tranvía de La Rabassada que tenía su inicio en Av. Ya que estás por la zona, te dejamos un enlace para que puedas ver que más puedes hacer en la cercana montaña del Tibidabo. Si quieres conocer otro lugar que marcó una época a parte del Gran Casino de Barcelona, pásate por nuestro artículo sobre el antiguo Parque de Atracciones de Montjuic. Lo que acabó con el Gran Casino de la Rabassada fue la prohibición expresa del juego, cómo hemos comentado, por parte de Primo de Rivera. Cuando parecía que gracias a la Exposición Mundial del 1929 empezaban a levantar cabeza, la crisis de los años posteriores provocaron el fin de la actividad por completo. La guerra civil, fue el último golpe que acabó con estas instalaciones tan singulares.
Decorado por Edmon Lechavallier Chevignard, al local acudía la alta sociedad barcelonesa y los artistas y personalidades de la época que visitaban la ciudad. El Casino de la Rabassada fue un hotel y casino situado en la carretera de la Rabassada en el término de San Cugat del Vallés. Cuando se inauguró se convirtió en uno de los espacios más emblemáticos de la Barcelona de principios del siglo XX. Se trata del Gran Hotel de la Rabassada, situado en el término de Sant Cugat, que fue ampliado posteriormente a casino, y en el que se instalaron, incluso, algunas atracciones como las que estaban de moda entonces en otras ciudades de Europa.
El Casino de la Rabassada: Auge y ocaso del lujo en Barcelona
En 1912 se empezó a perseguir en España a los juegos de azar y, por imposición gubernativa, el casino dejó de funcionar. Con ello dejaron de visitarlo jugadores locales, nacionales y extranjeros. La empresa le arrendó el complejo a Joan Meunier Morin, que se encargó de dirigirlo todo, menos el casino. Se organizó un servicio de coches que, desde la calle del Portal de Ángel, llevaba a los clientes hasta el Casino. El casino se convirtió en un lugar emblemático y referencia del lujo barcelonés, en un momento de expansión económica de la ciudad. Este viaje al pasado de la burguesía catalana es mejor revivirlo por escrito o en fotos.
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Para su inauguración llegaron de París una serie de cocineros que le situaron en cabeza de los restaurantes de la ciudad. Una de estas enormes habitaciones era una sala de juego dedicada a la ruleta, gracias a la cual se ganaron y perdieron cuantiosas fortunas. Según datos había una cámara insonorizada con una pistola para que aquellos arruinados desesperados se quitaran la vida. El Casino de la Rabassada, antaño símbolo de la gloria y esplendor barcelonés, es hoy una ruina teñida de inquietantes historias y leyendas sin respuesta. Se dice, incluso, que uno de los impresionantes salones estaba destinado al uso exclusivo del juego de la ruleta, donde muchos ganaron cantidades ingentes de dinero.
SEDE DE LA BURGUESÍA BARCELONESA
El Gran Casino de la Rabassada, es una construcción faraónica que a principios del siglo XX acogió a la alta burguesía catalana y que hoy, está en ruinas. Para facilitarle la llegada a los cliente se inauguro a su vez una línea de tranvía desde la calle Craywickel. Este edificio en su tiempo fue uno de los mas espectaculares de la época Burguesa.
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- A lo largo de los años, ha sido testigo de una rica historia y ha sufrido un trágico destino que ha dejado sus ruinas como un recordatorio de su pasado.
- El Casino de la Rabassada fue un hotel y casino situado en la carretera de la Rabassada en el término de San Cugat del Vallés.
- Entre ellos destaca el increíble parque de atracciones que dinamizó todavía más la zona.
- La Rabassada disponía, en sus comienzos, de prestigiosos chefs franceses que cocinaban para sus reconocidos restaurantes.
Parque de atracciones
Las ruinas del edificio muestran signos evidentes de desgaste y vandalismo. A pesar de ello, todavía conserva parte de su antigua grandeza y sigue siendo un lugar de interés para los amantes de la historia y la arquitectura. Los fusilamientos en la Rabassada dejaron una profunda marca en la historia de Barcelona. El casino, que ya estaba en declive, quedó asociado con la tragedia y el sufrimiento. Muchos consideran que este evento marcó el comienzo del fin para el Casino de la Rabassada, ya que su imagen se vio irremediablemente manchada por la violencia y la represión. A lo largo de su historia, el Casino de la Rabassada fue escenario de numerosos eventos destacados.
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Hay testimonios de gente que ha caminado entre sus ruinas, algo que ahora mismo no está permitido y al parecer es notablemente peligroso por el riesgo de que algunos de esos escasos vestigios se venga abajo. Webs centradas en la memoria de la ciudad han dedicado reportajes muy completos a aquel establecimiento. Destaca el de Barcelona Memory, un vídeo que repasa en detalle la corta historia del negocio. En 1936, las fuerzas franquistas se apoderaron del complejo y lo convirtieron en un cuartel de Carabineros. Lo dejaron tan destruido que, en 1940, se tuvo que derribar para evitar accidentes. La noticia de que el general Primo de Rivera ordenó el cierre del casino tiene guasa pues el día antes de la proclamación de la Dictadura, Primo de Rivera, estaba jugando en el casino.
BARCELONA STYLE
Durante su época dorada, el Casino de la Rabassada se convirtió en uno de los lugares más exclusivos de Barcelona. Era frecuentado por la aristocracia y la burguesía catalana, que acudían a disfrutar de su lujoso ambiente y sus magníficos jardines. El casino albergaba salones de baile, salas de juego y restaurantes de alta cocina, convirtiéndose en el epicentro de la vida social de la ciudad. Hoy día sólo quedan en pie restos de paredes y columnas,algunas habitaciones medio destruidas,esculturas escondidas entre la vegetación,entradas y túneles,fosas cerradas,arcos,fuentes,fragmentos enteros de escalinatas y otros pequeños rincones.
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Guardar mi nombre, correo electrónico y sitio web en este navegador la próxima vez que comente. Independientemente de estas historias, la verdad es que el lugar actualmente no invita a demasiadas visitas turísticas por la propia seguridad de los visitantes. A partir de ese contratiempo, el espacio lúdico continuó funcionando como hotel y restaurante. En 1929, gracias a la Exposición Internacional volvió a recuperar algo del prestigio que había ido perdiendo, pero el estallido de la Guerra Civil fue el punto de inflexión hacia su total desaparición. El juego, a pesar del estar relacionado con el glamur del que ya hemos hablado, no dejaba de ser algo que se movía fuera de la ley y dependía de los sobornos a las autoridades para poder funcionar.
En el año 1940 el complejo se derribó y hoy apenas quedan algunas señales de que algo así estuvo tan cerca de Barcelona. Uno de los eventos más trágicos en la historia del Casino de la Rabassada ocurrió durante la Guerra Civil Española. Durante este período, la montaña de Collserola fue utilizada como lugar de fusilamiento por las fuerzas franquistas. Numerosos prisioneros políticos fueron ejecutados en la Rabassada, incluyendo a figuras destacadas de la política y la cultura catalana.
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Al respecto, se cuenta una historia que algunos la catalogan de leyenda urbana y otros de real. Parece ser que el casino tenía, a disposición de sus clientes, una pequeña habitación para que, con la mayor discreción del mundo, pudieran acabar con su vida. Se desconoce cuántas personas decidieron terminar así después de haberse arruinado. En la actualidad la finca se encuentra cerrada, existiendo en la entrada carteles indicativos de su condición de propiedad privada, con prohibición de paso. El Casino consiguió un gran renombre como centro de juego de la ruleta, donde se perdieron grandes fortunas.
Los jugadores llegaban en funicular o con los automóviles de la misma sociedad del hotel que salían del centro de Barcelona. El 19 de julio de 1911 se inauguró la línea de tranvía de la Arrabassada respondiendo a la necesidad de crear una comunicación fácil entre la ciudad y el casino y parque de atracciones. La línea fue estrechamente ligada a las vicisitudes del casino y pasó por momentos muy lánguidos y por varias suspensiones del servicio, dado el objetivo para el que servía.
A pesar de su estado de abandono, las ruinas del Casino de la Rabassada son accesibles para el público. Los visitantes pueden explorar el lugar y disfrutar de las vistas panorámicas que ofrece de Barcelona y el mar. Sin embargo, se recomienda precaución al visitar el sitio debido a su estado de deterioro.

El restaurante también se mantuvo, pero la alta sociedad catalana cada vez perdía más interés. Manteniendo parte de la estructura, construyeron grandes miradores, escaleras majestuosas y equiparon el hotel con un jardín botánico con ejemplares exóticos de la India y China, y un tremendo casino acompañado. Incluso se construyó una montaña rusa de 2km y 25 metros de desnivel y algunos túneles. Hubo, como era costumbre en los restaurantes de la época, salones, comedores, reservados en total 6 y en la foto se ven las ventanas moriscas de dos de ellos. Hubo además de nuestra vivienda particular, habitaciones, ya que en el año 16 ó 18, en La Rabassada se alquiló parte de ella para hotel-restaurante y así se quedó y fue siempre hasta que mi familia lo guardó entero como finca de recreo en por allí el año 1930. La Rabassada disponía, en sus comienzos, de prestigiosos chefs franceses que cocinaban para sus reconocidos restaurantes.
Dos amplias escalinatas que arrancaban de la fachada posterior del edificio conducían a las atracciones al aire libre, inspiradas en otros parques vistos en ciudades como Londres, Nueva York, París o Berlín. El Casino y Gran Hotel de la Rabassada fue un casino, hotel y restaurante situado en la carretera de la Rabassada en el término de San Cugat del Vallés, en la provincia de Barcelona. Lujo, dinero y diversión era el atractivo del Casino de la Rabassada, inaugurado así por todo lo alto en 1911.
Por lo menos hasta hace una década, algunos sintecho vivían en la zona, como explico en 2015 en este diario la periodista y escritora Olga Merino. El futuro Casino de la Rabassada empezó en 1898 como Gran Hotel Restaurant, decorado por Edmon Lechavallier Chevignard. El lugar era popular entre la alta sociedad barcelonesa y los artistas y personalidades de la época. La empresa quebró al no poder pagar las obras del tranvía y el estado se hizo cargo de la línea.
El complejo siguió funcionando como hotel, restaurante y parque de atracciones. Ubicado en la Sierra de Collserola, estos muros, hoy comidos por el tiempo y el abandono, acogieron a principios del siglo pasado a la flor y nata de la burguesía catalana. Hotel, restaurante y parque de atracciones completaban la oferta de una obra faraónica que contó con un presupuesto de 2,5 millones de pesetas, una cantidad económica insólita para la época. Con la ciudad de Barcelona en plena expansión como telón de fondo, las obras de un hotel casino de proporciones fastuosas dieron por finalizadas en el verano de 1899. San Cugat del Vallés fue la ubicación escogida para un lujoso edificio cuyos enormes salones eran destinados a los elegantes bailes de la alta sociedad catalana. Desde su nacimiento, el Casino de La Rabassada conformó un verdadero símbolo del lujo y la prosperidad económica de la Barcelona de principios del siglo XX.
En la actualidad está prohibida la entrada al solar que ocupaba todo el recinto por motivos de seguridad. Los restos ubicados en el solar (por sucesión) han pasado a ser propiedad de dos familias barcelonesas. Si un extenso sudario verde cubre los escasos restos del difunto Casino, es porque en 1936 se apoderaron de él e instalaron en nuestra vivienda y en la parte inhabitada del antiguo Casino un cuartel de Carabineros. Lo dejaron tan destruido, tan maltrecho, que en 1940, para evitar accidentes, se tuvo que acabar de derribarlo. Aún no había nacido cuando inauguraron el Casino, pero en el año 1912 o 1913 estaba ya en La Rabassada donde vivía.
GRAN HOTEL RESTAURANT
El Casino de la Rabassada fue construido a finales del siglo XIX como un lugar de recreo para la alta sociedad barcelonesa. Su ubicación en la montaña de Collserola ofrecía unas vistas impresionantes de la ciudad y el mar, convirtiéndolo en un lugar muy popular para eventos sociales y actividades de ocio. Al cabo de pocos metros aparece una pared desastrada, con un amago de puerta y un cartel que indica la situación de las ruinas. Si escogemos cruzar esa puerta nos encontraremos un bosque cerrado que parece no llevar a nada, pero que nos mostrará, si le damos unos pasos de confianza, los restos de una balconada blanca de estilo modernista, que fue el mirador del casino sobre la ciudad. El mayor salón de juegos de la ciudad (con hotel, atracciones…) se construyó hace más de un siglo sobre Collserola, pero hoy ya apenas quedan algunos restos. Hoy en día, en la carretera de la Rabassada, aún quedan algunas ruinas entre la maleza de lo que antes fue uno de los lugares más exclusivos de Europa.
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El hotel fue el primero en construirse por lo que no se escatimó nada en su construcción e incluso se contó con el pincel de un afamado artista francés de la época para decorar sus paredes. Tenía grandes salones repletos de baile y música, restaurantes en los que cocinaban los mejores cheffs de París, Jardín botánico, especies exóticas, huéspedes de lujo que emulaban el Edén y hasta su propio parque de atracciones. Los cocineros de postín sirvieron para convertir el hotel en un referente de ocio para la clase adinerada.Su ubicación junto a un frondoso bosque lo convertía en un sitio ideal donde reposar y relajarse. Fue símbolo del lujo y la bonanza económica de aquellos años en los que Barcelona estaba en plena expansión. Entonces el edificio se fue deteriorando y durante la guerra civil española se utilizó primero, como refugio contra los bombardeos y después como cuartel. Su declive comenzó a perfilarse en 1912 cuando el gobernador prohibió el juego, lo que provocó la quiebra de la sociedad al cabo de un año.