Es algo que hará a partir del 6 de noviembre, en la sede de la Agrupació Fotográfica de Catalunya, en la calle del Duc, 14, que albergará una exposición de esas fotos hasta el 26 del mismo mes. La empresa quebró al no poder pagar las obras del tranvía y el estado se hizo cargo de la línea. Se puso a pública subasta todo el complejo que compraron los franceses Louis Ponet y Jean Meunier. El recinto se abrió el 15 de julio de 1911 con una inauguración apoteósica. A la recepción acudió la flor y nata de la burguesía barcelonesa y extranjera. El discurso inaugural lo presidió el entonces alcalde de Sant Cugat, Martí Rodó.
Una gran parte de los invitados, ante el temor de problemas de aparcamiento, optaron por subir en uno de los cuatro tranvías alquilados a una empresa de Marsella. La inauguración fue un evento exclusivo, al que asistieron unos trescientos invitados. Para su inauguración, el Gran Hotel Restaurant de la Rabassada contrató a un equipo de cocineros parisinos que lo situaron en la cima de los restaurantes de Barcelona. El 15 de diciembre de 1899, el jefe de cocina, José Casanovas, ganó el premio de la medalla de oro en el tercer concurso culinario de la Agrupación Artística culinaria «La Modelo».
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Pero la prohibición del juego, primero en 1912 y luego de nuevo durante la dictadura de Primo de Rivera, provocó su declive. Durante la Guerra Civil se usaría como refugio contra los bombardeos primero y como cuartel después, para finalmente abandonarse para siempre. Hoy en día, en la carretera de la Rabassada, aún quedan algunas ruinas entre la maleza de lo que antes fue uno de los lugares más exclusivos de Europa. Y refugio durante los bombardeos sobre Barcelona… y también fue testigo de algún fusilamiento clandestino como el del periodista Josep María Planes i Martí. En una de las salas del antiguo restaurante se celebró el banquete de despedida a las Brigadas Internacionales. Competía con el parque de atracciones del Tibidabo, abierto 10 años antes…y sobre todo con el novísimo Saturno Park…pero el parque de la Rabassada era el más grande de Cataluña y…disponía de casino!.
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En su tiempo fue uno de los edificios más espectaculares de la ciudad, pero hoy está en ruinas y lleno de misterio, en contraste con su antiguo glamour. Entre el cierre y la demolición, durante la Guerra Civil, el antiguo casino y hotel sirvió de refugio antiaéreo y almacén de armas. Por lo menos hasta hace una década, algunos sintecho vivían en la zona, como explico en 2015 en este diario la periodista y escritora Olga Merino.
Ya que estás por la zona, te dejamos un enlace para que puedas ver que más puedes hacer en la cercana montaña del Tibidabo. Si quieres conocer otro lugar que marcó una época a parte del Gran Casino de Barcelona, pásate por nuestro artículo sobre el antiguo Parque de Atracciones de Montjuic. El antiguo hotel fue completamente transformado para adaptarse a los nuevos edificios. Se instalaron todo tipo de comodidades, a las que se podía acceder a través de espectaculares escaleras, amplias terrazas y miradores que ofrecían vistas de la ciudad. El mayor salón de juegos de la ciudad (con hotel, atracciones…) se construyó hace más de un siglo sobre Collserola, pero hoy ya apenas quedan algunos restos. Guarda mi nombre, correo electrónico y web en este navegador para la próxima vez que comente.
Prisiones, Cuarteles e Instalaciones Militares
- Fue una obra faraónica que contó con un presupuesto de 2,5 millones de pesetas, insólito en la época.
- Por lo menos hasta hace una década, algunos sintecho vivían en la zona, como explico en 2015 en este diario la periodista y escritora Olga Merino.
- El discurso inaugural lo presidió el entonces alcalde de Sant Cugat, Martí Rodó.
- Desde excursiones para ir con niños, hasta recursos para hacer más divertidas las escapadas, como el Geocaching, Gincanas o Pasaportes lúdicos.
Uno de los trabajos que le correspondió completar como doctoranda fue un proyecto fotográfico. “Había visto esos arcos desde la carretera y fuimos a verlo con mi familia, con otra pareja con niños”. Se fueron a los restos del casino que Comas Llaberia había fotografiado. Al cabo de pocos metros aparece una pared desastrada, con un amago de puerta y un cartel que indica la situación de las ruinas. Si escogemos cruzar esa puerta nos encontraremos un bosque cerrado que parece no llevar a nada, pero que nos mostrará, si le damos unos pasos de confianza, los restos de una balconada blanca de estilo modernista, que fue el mirador del casino sobre la ciudad. Y aunque hoy queda muy poco en pie de las instalaciones, aún es posible llegarse a vislumbrar los restos de lo que aquello fue algún día.
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Tras la puerta se extienden 10,68 hectáreas de terreno que sus propietarios mantienen como reserva forestal. También contaba con restaurantes para los cuales cocinaban los más reconocidos chefs franceses. Rodeado de jardines esplendorosos, tenía su propio parque de atracciones y salones de concierto. En medio de la plena expansión de la ciudad, para 1899 se inauguró en Sant Cugat del Vallés, un hotel casino realmente majestuoso. Símbolo del lujo y de la bonanza económica de la Barcelona de este siglo, tenía grandes salones donde se hacían bailes y había mucha música y alegría.
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También se decía que muchos personajes célebres del momento lo visitaron, como la famosa asesina y supuesta vampira barcelonesa Enriqueta Martí. La caída del majestuoso Casino fue precedido por muchas desgracias que alimentaron las leyendas sobre el lugar. Muchas de ellas es que la lujosa construcción fue testigo silencioso de los frecuentes suicidios de grandes propietarios burgueses que luego de jugar lo perdían todo. Una de sus enormes habitaciones era una sala de juego exclusiva para jugar a la ruleta. Dice la leyenda que el Casino contaba con una cámara insonorizada con una pistola para facilitarle a los arruinados desesperados que se quitaran la vida.
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A poco más de cincuenta metros de estos túneles, y en dirección hacia Barcelona, se encuentra un lago que supuestamente se situaba bajo la montaña rusa. En 1899 se construyó el Gran Hotel de la Rabassada, decorado por el taller del pintor francés Edmond Lechevallier Chevignard, que se amplió en 1911 con la construcción de un casino, proyectado por el arquitecto Andreu Audet i Puig, y una zona de atracciones. Después de atravesar la fachada del antiguo casino, un sendero desdibujado te indica el camino a seguir. En medio del bosque se pueden observar restos y construcciones a medias, que han sido parte global del complejo. Irónicamente, a pesar del miedo que puede transmitir, en el lugar se respira mucha paz en el aire, combinado con la armoniosa melodía de los centenares de pájaros que vuelan sobre tu cabeza.
Casino de l’Arrabassada: lujo, ruina y misterio
Para la inauguración se alquilaron 4 tranvías de Marsella que tuvieron que retornarse unos años más tarde, ya que eran poco aptos para el servicio que tenían que hacer. Se instauró de nuevo el servicio en régimen de alquiler para la compañía Las Tramways de Barcelone que asignó coches de la serie 200 y la línea salía de la plaza de Cataluña. Este majestuoso casino fue el símbolo del lujo de una ciudad en plena expansión económica. Barcelona se sitúa también como un destino para el turismo terror y misterio. Uno de ellos es el antiguo casino de l’Arrabassada, inaugurado en 1911 como uno de los lugares de entretenimiento más ostentosos del siglo XX en la ciudad. Solo había salones, comedores y reservados, como era habitual en los restaurantes de la época.
Las instalaciones del Gran Casino sobrevivieron como hotel-restaurante y parque de atracciones, pero poco a poco fueron perdiendo clientela. Esto provocó el cierre progresivo de las instalaciones hasta que, en 1930, el restaurante cerró definitivamente. Durante un tiempo, los túneles de la montaña rusa se utilizaron como bodegas y almacenes.
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Basta buscar «casino de la Rabssada» en google para que el mapa ya nos indique la ubicación de las ruinas. Desde Barcelona se llega por dicha carretera, de camino al Parque de atracciones del Tibidabo. Cuando llega el desvío que lleva al parque en lugar de tomarlo se sigue recto, en dirección a Sant Cugat.
La prensa de la época criticó duramente al casino y a la empresa A.E.G., fabricante del transformador. Los precios del hotel eran elevados, solo al alcance de los bolsillos más acaudalados. La habitación sin desayuno costaba 8 pesetas y el cubierto del restaurante, 5 pesetas. El futuro Casino de la Rabassada empezó en 1898 como Gran Hotel Restaurant, decorado por Edmon Lechavallier Chevignard. El lugar era popular entre la alta sociedad barcelonesa y los artistas y personalidades de la época. Nacer como un rayo, subir como la espuma y caer en desgracia como un plomo en el agua en menos de lo que tarda en decirse alegría no es algo exclusivo de estos tiempos de tecnología y redes sociales.
La exposición sobre el casino nos hace retroceder a principios del siglo XX y a fijarnos en las necesidades de la rica burguesía barcelonesa, para dar una respuesta a la pregunta que he planteado y al porqué de la construcción de un complejo de semejantes características. En los últimos años, ha habido un esfuerzo por parte de las autoridades y la sociedad civil para preservar la memoria del Casino de la Rabassada y su trágico destino. Se han llevado a cabo actos conmemorativos y se han erigido monumentos en honor a las víctimas de los fusilamientos. Además, se han realizado investigaciones históricas para documentar y difundir la historia del casino y su papel durante la Guerra Civil Española. El Casino de la Rabassada es un emblemático edificio ubicado en la montaña de Collserola, en Barcelona.
Es una pena que se haya perdido algo así tan reciente, suerte que aún se pueden ver algunas fotos y grabaciones de cómo fue. En la actualidad, la entrada al solar que ocupaba el recinto está prohibida por motivos de seguridad. Tanto los visitantes como los restos ubicados en el solar, que pertenecen a dos familias barcelonesas, están en riesgo. Desafortunadamente, la avería de un transformador de electricidad impidió que los tranvías llegaran al casino.
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La propiedad de la finca y del Casino ha pasado, por sucesión, a dos familias catalanas, residentes en Barcelona, con quienes es posible contactar por medio de la administración del parque natural de Collserola. “Establecimiento de primer orden, a 400 metros sobre el nivel del mar y rodeado de frondosos bosques. La situación topográfica, desde el punto de vista pintoresco y sano, no tiene rival en Europa”.

Más adelante escalinatas completas en medio del bosque, muros enormes y fosas sin sentido, todo un circuito de película de terror. Es probable que, si estás de paso en Barcelona, no te enterarás jamás de la existencia de este tipo de lugares cuyo legado ha marcado considerablemente el desarrollo económico y turístico de la ciudad. El origen etimológico de la palabra casino lo encontramos en la lengua italiana. La palabra casini significa casa de campo, y se refiere al lugar donde los nobles italianos del siglo XVII iban a pasar sus horas de asueto, y en el que la práctica de todo tipo de juegos era una de las principales actividades que se llevaban a cabo.
Entonces el edificio se fue deteriorando y durante la guerra civil española se utilizó primero, como refugio contra los bombardeos y después como cuartel. Su declive comenzó a perfilarse en 1912 cuando el gobernador prohibió el juego, lo que provocó la quiebra de la sociedad al cabo de un año. El complejo siguió funcionando como hotel, restaurante y parque de atracciones. Cogió un cierto impulso con motivo de la Exposición Internacional de 1929, pero el general Primo de Rivera volvió a prohibir el juego ese mismo año, lo que provocó el cierre progresivo de todas las actividades hasta que en 1930 se clausuraba definitivamente el restaurante. Ubicado en la Sierra de Collserola, estos muros, hoy comidos por el tiempo y el abandono, acogieron a principios del siglo pasado a la flor y nata de la burguesía catalana.